El Lobo y el Cordero: Una Fábula de Sabiduría y Poder

En un bosque encantado, donde los animales se reunían para compartir sus historias, había una fábula popular sobre la astucia del lobo y la inocencia del cordero. Esta historia nos enseña sobre la justicia y cómo puede ser utilizada de manera equivocada. ️
Era una mañana fresca y soleada cuando un pequeño cordero decidió acercarse al río para beber agua. Mientras disfrutaba del día, no se dio cuenta de que un astuto lobo lo estaba observando desde la sombra de los árboles. Con una sonrisa maliciosa, el lobo se acercó al cordero y le dijo:
—¡Hola, pequeño amigo! ¿Qué haces por aquí tan solo? Yo soy un lobo muy amable.
El cordero miró hacia arriba, un poco asustado, y respondió:
—Hola, señor lobo. Solo venía a beber agua. No tengo ninguna intención de molestarlo. ☁️
—Oh, pero me ofendes, querido cordero—dijo el lobo mientras se acercaba más—. ¿No sabes que el ruido del agua me ha molestado todo el día? Es un sonido muy irritante.
El cordero no podía entender cómo su suave beber podía enfadar a alguien, así que replicó:
—Pero, señor lobo, yo estoy muy lejos de usted. No puedo ser la causa de su enojo. ¡Es imposible!
El lobo sonrió astutamente y dijo:
—Eso es muy cierto, pero me parece que solo eres un cordero travieso. De hecho, la semana pasada, tus amigos me dieron un enorme susto.
El cordero estaba confundido. Él nunca había visto a ningún lobo, y su pequeño rebaño solo se ocupaba de pastar en el tranquilo prado.
—Señor lobo, ¿cómo podría un cordero asustar a un gran lobo como tú? No tengo más que leche y lana. No soy más que un animal inocente.
—Inocente, sí; pero también culpable por asociación. Si no me pides disculpas, lamento informarte que te llevaré conmigo. —dijo el lobo mientras mostraba sus afilados dientes.
El cordero, temiendo por su vida, intentó razonar con el lobo.
—Por favor, no me lleves. No soy un culpable. ¿No puedes ser más justo? ¡Dame una oportunidad de vivir!
Pero el lobo ya había tomado su decisión. Se abalanzó hacia el cordero, dejando al pobre animal llorando por su vida. No había escuchado la advertencia de que a veces, el más fuerte aplasta al más débil sin razón alguna.
Moraleja:
La astucia y el poder no siempre traen justicia; a veces, solo traen tristeza.





