Cría cuervos y te sacarán los ojos: cuento de fábula ️✨

En una pequeña aldehuela, donde la naturaleza reinaba y la bondad florecía, se gestaba una historia sobre la traición y la confianza. Este cuento nos enseñará la importancia de valorar a aquellos que nos rodean y las consecuencias de nuestras acciones, aunque a veces no lo parezca.
Había una vez, en un idílico bosque, un hombre llamado Don Felipe, conocido por su habilidad para criar animales. En su granja, criaba gallinas, patos, e incluso un par de ovejas. Sin embargo, había algo peculiar que lo fascinaba más que cualquier otra cosa: los cuervos. “¡Qué aves tan fascinantes son los cuervos!” solía decir, “Pueden aprender trucos y son muy inteligentes”.
Un día, Don Felipe decidió empezar a criar cuervos. Después de mucho esfuerzo, logró atraer a un par de estos pájaros. “Bienvenidos a su nuevo hogar, queridos cuervos”, les dijo con entusiasmo. “Les prometo que aquí tendrán todo lo que necesiten”. Los cuervos, intrigados por la amabilidad de Don Felipe, comenzaron a hacerle compañía, aunque en el fondo sabían que la amabilidad del hombre tenía un límite. ️
Los meses pasaron, y los cuervos se convirtieron en sus fieles amigos. Sin embargo, con el tiempo, comenzaron a observar cómo Don Felipe trataba a otros animales. “Mira cómo maltrata a las gallinas”, dijo uno de los cuervos a su compañero. “Si sigue así, no tendrá buenos amigos por mucho tiempo.” “Eso no está bien”, respondió el otro cuervo. Pero Don Felipe estaba demasiado concentrado en cuidar y alimentar a sus cuervos, ignorando a los demás.
Un día, un gran revuelo se formó en la granja. “¡Don Felipe! ¡Los cerdos han escapado!” gritó su vecino. Don Felipe salió corriendo, pero no pudo evitar pisar un montón de estiércol que estaba descuidado. Al caer, se levantó furioso. “¡Esto es inaceptable! ¡Voy a enseñarle a esos malditos cerdos a comportarse!” Y mientras tanto, los cuervos, en vez de ayudar, se reían y planeaban su venganza. “Ya que nos han maltratado, es tiempo de actuar”, dijo uno de ellos. ️
Uno a uno, los cuervos fueron a buscar su venganza. Se empezaron a llevar los objetos brillantes de la granja, desde las joyas de Don Felipe hasta los utensilios que utilizaba para trabajar. “¡Miserables cuervos!”, gritaba Don Felipe al ver cómo se escurrían volando con sus tesoros. Pero ellos solo se reían: “Don Felipe, no olvides que crías cuervos y te sacarán los ojos”. Fue entonces cuando se dio cuenta de que su trato cruel hacia los demás había causado que sus amigos volaran lejos.
Finalmente, Don Felipe entendió que la bondad y el respeto hacia todos los seres vivos son fundamentales. Aprendió de sus errores y se propuso cambiar su forma de ser. Los cuervos, al ver su sinceridad, decidieron regresar y ayudarle a cuidar de su granja. Desde entonces, vivieron en armonía, recordando siempre las lecciones aprendidas. ️
Moraleja:
Al final, el trato que das a los demás determinará lo que recibirás a cambio.





